Vol. 5, núm. 1 y 2 (2005). ¡Militantes!: Género y vivencia política en la Costa Rica de finales de siglo

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En este trabajo presentamos algunos resultados de nuestra investigación sobre "experiencia militante en Costa Rica" realizada entre 1999 y el 2002. Especificamente, abordamos la relación entre género y vivencia política, basándonos en lo

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   1 CAPÍTULO 16 ¡MILITANTES¡:   GÉNERO Y VIVENCIA POLÍTICA EN LA COSTA RICA DE FINALES DE SIGLO 1   Licda. Vilma Leandro Zuñiga Psicóloga y Consultora MSc. Ignacio Dobles Oropeza Psicólogo Social e Investigador Escuela de Psicología Universidad de Costa Rica   RESUMEN En este trabajo presentamos algunos resultados de nuestra investigación sobre "experiencia militante en Costa Rica" realizada entre 1999 y el 2002. Especificamente, abordamos la relación entre género y vivencia política, basándonos en lo fundamental en los relatos de las cuarenta personas (40) que entrevistaramos en nuestro proyecto, indagamosen diversos ejes temáticos que tienen que ver con la vivencia política en organizaciones marxistas durante los años setenta y ochenta, tales como liderazgos, roles, relaciones interpersonales, socialización política, el control,etc. Descriptores:  Género. Participación política. Organizaciones marxistas. Costa Rica. Décadas de 1970 y 1980. "Para un mejor amor"  Nadie discute que el sexo  Es una categoría económica:  Basta mencionar la prostitución,  Las modas,  Las secciones de los diarios que son sólo para ella O son sólo para él.  Donde empiezan los líos  Es a partir de que una mujer dice Que el sexo es una categoría política.  Porque cuando una mujer dice Que el sexo es una categoría política  Puede dejar de ser mujer en sí  Para convertirse en mujer para sí, Constituir a la mujer en mujer  A partir de su humanidad Y no de su sexo * (Roque Dalton,  Poemas Clandestinos)   2 INTRODUCCIÓN A continuación presentamos y discutimos algunos resultados de la investigación que hemos llevado a cabo durante los últimos años acerca de la “experiencia militante en Costa Rica”, interesados en discernir la dinámica establecida entre cambios sociales y políticos y cambios personales en quienes en las décadas de los 70 y los 80 optaron  por participar en diversas versiones de la izquierda política costarricense de la época. Entrevistamos en total, en entrevistas a profundidad que buscaban explorar relatos de vida, a 40 personas: 20 hombres y 20 mujeres, de diversas opciones partidarias,  procurando acercarnos a lo que disciernen como “núcleos problemáticos” de la experiencia, en esta mirada autobiográfica. En esta ocasión nos concentramos en la  presentación de aspectos salientes, en la exploración, concernientes a la relación entre vivencia de género y vivencia política. Una premisa general de nuestra investigación es que existen diferencias en la forma en que hombres y mujeres han participado en la política y en el significado que le han atribuido, y que esto se extiende también a las propuestas políticas revolucionarias. Por lo tanto nos interesa, en lo que sigue, identificar las diferencias existentes en las narraciones acerca de lo que fue la experiencia política partidaria concreta. Lamentablemente, se ha trabajado poco en relación con la particularidad de la  participación femenina en proyectos políticos revolucionarios en la región centroamericana. Una notoria e interesantísima excepción es el trabajo realizado por Vásquez, Ibañez y Murguialday (1996) con militantes y colaboradoras del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, que explora en detalle los contornos de la inserción femenina en un contexto de guerra, identificando contradicciones, obstáculos para la participación, necesidades, y abordando también temáticas   3 usualmente no visibilizadas en este tipo de experiencia política, como la sexualidad y la maternidad. Todo esto, tratado con consistencia desde una perspectiva de género. Los resultados de su indagación se discutieron posteriormente con hombres y mujeres que tuvieron responsabilidad política en la dirección del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional durante la guerra, lo que constituye una faceta metodológica (y, obviamente, política) sumamente interesante. En la perspectiva y análisis de estas autoras surge una vez más la crítica a subsumir la problemática de género en los aspectos generales del conflicto y la lucha  política o política-militar: “....La dirigenc ia de los grupos guerrilleros desestimó la validez del análisis sobre la situación diferenciada de hombres y mujeres a su interior. Insertó al conjunto de la militancia femenina en los conceptos “revolucionario” y “hombre nuevo”; las implicaciones de estos conceptos expresados en masculino no se limitan a lo lingüístico, se observan en las líneas y políticas creadas a partir de la ilusión de que las diferencias se pueden suprimir por el mecanismo de no conocerlas…” (Vásquez, Ibañez y Murguialday 1996: 63) Una inscripción y proyección política nombrada y actuada en masculino tendría, evidentemente, consecuencias. Este estudio tiene grandes implicaciones, conceptuales y metodológicas, y constituye un aporte extraordinario, refiriéndose, eso sí (y constituye un punto a discutir, lo que no haremos en esta ocasión), a un contexto de enfrentamiento  bélico. En lo que se refiere a Costa Rica, incursionar en esta temática implica tratar también, aunque sea en forma somera, el desarrollo de movimientos feministas y su influjo en el país. No hay duda de que en este país la izquierda, desde los años treinta, abrió posibilidades para el despliegue de la actividad política femenina- tenemos los casos notorios de Carmen Lyra y Luisa González- pero no es hasta finales de los años setenta que una agenda propiamente  feminista más amplia, y a la vez precisa, se abre   4 espacio en movimientos políticos de izquierda, siendo sin duda la Organización Socialista de los Trabajadores (O.S.T.) y el grupo Cefemina  las  precursoras. Puleo (1994) ha señalado que la "  primera   ola " del feminismo contemporáneo se  puede ubicar en el periodo 1830-1930. En Estados Unidos estos movimientos aparecen muy vinculados a grupos abolicionistas, a quienes luchan por el sufragio femenino y por el acceso de mujeres a la educación y el trabajo asalariado. En los años sesenta, también en EEUU, da inicio la 'segunda   ola " del feminismo, con autoras claves como Betty Friedan (1974) y se desarrollan, tanto en ese país como en Europa, una amplia gama de  feminismos. Aunque la problemática central de estos es la lucha por la equidad entre los sexos, se presentan, como ha puntualizado González (1996) un extenso abanico de tendencias y movimientos cubiertos por el "paraguas " del feminismo. Una discusión central en esta diversidad, desarrollada por Connell (1994), tiene que ver con la distinción entre un feminismo " liberal  ", que se preocupa fundamentalmente por que las mujeres tengan un acceso equitativo a los servicios, a los  puestos políticos, a la educación, a los ejércitos, etc. pero que no cuestiona la lógica misma de esa institucionalidad, 2  y un feminismo " radical  " que no solo busca esta representatividad sino que busca cambiar la naturaleza patriarcal de estas mismas instituciones. (habría paralelos interesantes con las mismas organizaciones políticas, tomadas como las instituciones que son o eran). Es decir, que se plantea no sólo " repartirse " el poder, sino transformarlo (Connell 1994: 136-173). 3  Lo que está en juego, en esta discusión, es el individualismo  del liberalismo clásico, que entra en colisión, por supuesto, con planteamientos socialistas. Vale retomar el ejemplo discutido por Connell: ¿Debe el movimiento feminista aplaudir el ingreso de mujeres al ejército, o cuestionar el carácter patriarcal de la guerra y de sus instituciones?. En la misma dirección: ¿se trata de integrar a las mujeres a las   5 instituciones políticas, o cuestionar el carácter patriarcal de estas instituciones?. Evidentemente no es un debate que pretendamos profundizar aquí, pero creemos que si es necesario manifestar su vigencia. Molina (1994) ha ubicado, en la "  segunda   ola " mencionada, la problemática abordada por mujeres que se consideraban representantes del "  feminismo    socialista " (es decir que apuntaban no solo a la discriminación por género, sino también a la contradicción y lucha de clases) (Lagarde 1997). 4  Señala esta autora que estas  protagonistas de la "  Nueva    Izquierda"   norteamericana se iban dando cuenta de que su  participación- como es el caso de varias de nuestras entrevistadas- se veía mediada por los papeles tradicionales definidos como femeninos: madre, esposa, hermana, secretaria, musa y objeto sexual del hombre. Así mismo señala que cuando las mujeres hacían esfuerzos por denunciar el sexismo en sus propias organizaciones veían como se erguía una barrera con el argumento de que semejantes temas " distraían ", ocupando energías que debían canalizarse hacia problemas políticos " más   importantes ". 1. DIRECCIONES PARTIDARIAS FEMENINAS En cuanto a la participación política de la mujer en Costa Rica, Moreno(1995) ubica sus orígenes a principios de siglo, cuando se aviva la discusión en torno al voto femenino. La participación de mujeres en los espacios públicos estuvo ligada a la incorporación de mujeres en el sistema educativo, y no es casual que las mujeres más  prominentes en las luchas políticas a principios de siglo fuesen educadoras. En 1888 el Gobierno crea el Colegio Superior de Señoritas, que en su segundo año contaba con 141 alumnas. El plan de estudios de esta institución estuvo muy mediatizado por el  propósito de formar pedagogas.
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