Un encuentro privilegiado: la hora de juego de devolución 1

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  287   Psicoanálisis APdeBA - Vol. XX - Nº 2 - 1998 Un encuentro privilegiado:la hora de juego de devolución 1  N. Graciela Kohen de Abdala y Ricardo Gabriel Ianni 1  Este trabajo recibió el premio “David Liberman” del año 1998, otorgado por la AsociaciónPsicoanalítica de Buenos Aires. INTRODUCCION Este trabajo tiene por finalidad transmitir la experiencia quevenimos realizando en el equipo de niños del centro asistencialde APdeBA, “Centro Psicoanalítico Dr. David Liberman”. Noscentraremos en un aspecto de la técnica, la entrevista de devolu-ción diagnóstica al niño.Uno de nosotros propuso su instrumentación institucional;sugirió como parte del proceso diagnóstico realizar la devoluciónal niño utilizando la técnica de juego –de manera análoga a lautilizada en la etapa de estudio– y no a través de la transmisiónde la información por parte del analista al paciente de maneraverbal –como suele hacerse habitualmente– y que llamaríamos eneste caso “hora de devolución verbal”.Esta modalidad técnica fue propuesta en una de las supervisio-nes de un paciente del Centro, atendido por un prestador delequipo de Niños, coautor de este trabajo. Nos proponemos:a) describir una técnica que llamaremos hora lúdica de devo-lución,  b) proponer las bases teóricas que la sustentan.  288 N. G. KOHEN DE ABDALA Y R. G. IANNI LA HORA DE JUEGO La observación y utilización de la hora de juego para eldiagnóstico en niños la realiza por primera vez en la Argentina sucreadora, Arminda Aberastury. Con la técnica del juego compro- bó que el niño comunicaba desde la primer hora, ya sea en lainiciación de un análisis o en una observación diagnóstica, cuálera la fantasía inconciente sobre la enfermedad o el conflicto por el cual era traído a la consulta. Piensa que si estas fantasíassurgen desde el inicio es “debido a la presión del temor a que elanalista repita con el niño la conducta negativa de los objetossrcinarios que le provocaron dicha enfermedad o conflicto yque, junto a este temor, el niño evidencia el deseo de que elterapeuta no sea como esos objetos y asuma un nuevo papel en elque le dé lo que él necesita para su mejoría” (Aberastury, 1962).El objeto srcinario, cargado de frustración y miedo, proyectadoen el analista, transforma a éste en alguien temido por el niño.Pero este mismo objeto srcinario, en sus aspectos amados,confiere al terapeuta los atributos necesarios para curarlo. Nosadvertía la pionera que esta doble fuente de la transferencia debíaser interpretada desde el primer momento.Melanie Klein afirma que aun cuando la transferencia positivaes la que permite al niño expresar sus fantasías, no debe ignorarsela transferencia negativa latente. Esta debe interpretarse sindilación para evitar el aumento de la angustia y las resistencias.Mientras que Freud (1913) aconseja no interpretar hasta que sehaya establecido un apropiado rapport    con el paciente, MelanieKlein en cambio, considera que ese rapport   existe desde elmomento mismo en que el niño juega y habla; su participación,entonces, surgirá cada vez que la transferencia negativa obstacu-lice el despliegue de ese muestreo del mundo interno. “Pero esindudable que en este punto la transferencia tiene para Klein unalcance distinto al que le da el creador del psicoanálisis. Ella seaparta de la confiada cautela de Freud, quien piensa que esenecesario rapport   se logra con sólo darle tiempo al analizado siel médico exhibe un interés genuino, elimina las resistenciasiniciales y evita cometer ciertos errores. Klein piensa, en verdad,exactamente lo contrario: que el   rapport   sólo se obtiene inter- pretando” (Etchegoyen, 1986).Winnicott (1971) advierte que es en la entrevista inicial donde  289 UN ENCUENTRO PRIVILEGIADO: LA HORA DE JUEGO DE DEVOLUCION el terapeuta dispone de una gran oportunidad para establecer uncontacto emocional profundo con el niño. El observó la grandosis de confianza que los niños le demostraban. Describe lacualidad emocional de confianza inicial como  sagrada . Afirmaque si se aprovecha ese momento sagrado, la fe que el niño tieneen que se lo ayude resultará fortalecida. Basándose en su teoríadel desarrollo emocional del individuo, sostiene que “si se da laoportunidad, ya sea a un niño o a un adulto, de manera apropiaday profesional, el paciente traerá consigo y expondrá –aunque al principio en forma tentativa– el problema actual, el conflictoemocional o la pauta de tensión que prevalece en esa etapa de suvida.” Plantea por lo tanto que si el niño se halla atrapado en un punto de su desarrollo emocional, este tipo de entrevistas produ-ce un efecto de liberación de las ataduras y un paso adelante enel proceso de desarrollo. En otros casos, sin embargo, “la labor realizada en este tipo de entrevistas es simplemente un preludioa una psicoterapia más intensa, pero puede muy bien ocurrir queun niño se encuentre preparado para ello  sólo después 2  de haber experimentado dicha comprensión”.En la consulta terapéutica, dice Winnicott: “el material sehace específico y profundamente interesante, ya que el niño pronto empieza a sentir la posibilidad de que se produzca unentendimiento y de que la comunicación a un nivel profundo estambién viable.”Anna Freud (1965) también considera necesario comunicarleal niño lo que ella piensa de él y de su padecimiento, aunque conel objetivo de “clarificar para tranquilizar”. Esta tarea estará alservicio de facilitar el establecimiento y el fortalecimiento de laalianza terapéutica que se logra sólo a través de un trabajo psicopedagógico previo con el niño, sin el cual, sostiene, no podría lograrse un verdadero encuentro psicoanalítico.Bion (1962) aporta a la concepción de las perturbaciones enlos procesos de pensamiento planteando el conflicto constanteentre el deseo de descubrir la verdad y la tendencia a emplear lacapacidad para fabricar mentiras con el fin de evadir el dolor ligado a la verdad (Meltzer 1981).Es oportuno recordar en este punto las ideas que propone IrmaBrenman Pick (1992) siguiendo a Bion, cuando afirma que “los 2  El subrayado es nuestro.  290 N. G. KOHEN DE ABDALA Y R. G. IANNI  pacientes sienten la inmensa necesidad de un objeto en el cual puedan confiar; un objeto que los ayude a contener la angustia,soportar las vicisitudes de la vida y proporcionarles la fuerzaindispensable para hacer frente a nuevas dificultades y disfrutar los desafíos (...) Cuando el paciente encuentra un objeto que enverdad lo sostiene, lo primero que hace es contarle lo terrible queera no tenerlo. (...) Todos los pacientes que he descripto buscanun objeto que les brinde apoyo y comprensión; hay un poderosoimpulso que los lleva a buscar un objeto con el cual puedancomunicarse y del que obtengan alimento y ayuda.”Una idea que consideramos central en nuestro modo de enca-rar la hora de juego de devolución arraiga en la conceptualizaciónde Money-Kyrle (1968) sobre el “revelar”. Este autor sugiere queel conocimiento es una revelación; algo preexistente se presentacomo tal cuando se suprimen los velos que impedían su percep-ción, en el sentido de categorías predeterminadas que se consti-tuyen con independencia del sujeto, como ocurre con el aparea-miento de una preconcepción con un reconocimiento.El sufrimiento emocional de un niño provoca perturbacionesen su desarrollo cognitivo. Surgen así malentendidos, concepcio-nes erróneas o distorsiones en la formación del concepto sobre larealidad. En el campo del análisis infantil el problema de la“revelación” de la verdad ha sido considerado fundamentalmente por referencia a la problemática de la interpretación: qué, cómoy cuándo interpretar durante la sesión analítica. Es llamativo, sinembargo, que la “revelación” en el sentido de ofrecer al niño unadevolución diagnóstica, no hubiera ocupado un lugar de interéssimilar. Es escasa la bibliografía en la literatura correspondiente.Recordemos con este último autor que “cuando un concepto noestá disponible para completar un acto de reconocimiento, confrecuencia toma su lugar un malentendido”. El develar el malen-tendido será parte de nuestra tarea. De todos modos, desde elcontacto inicial con el niño en la primer hora de juego, nuestro finno es únicamente develar aquellos malentendidos que le generandolor sino también brindarle al paciente la experiencia de ser comprendido en el marco del diálogo analítico. Muchas veces elestudio diagnóstico es la única oportunidad que tiene un niño deacceder a dicho diálogo, ya que el diagnóstico no siempre secontinúa en un proceso de análisis. Por lo tanto este momentodebe ser aprovechado.  291 UN ENCUENTRO PRIVILEGIADO: LA HORA DE JUEGO DE DEVOLUCION LA HORA LUDICA DE DEVOLUCION Coincidimos con aquellos que conciben que el proceso diag-nóstico es complejo y vasto y tiene una especificidad en la cualse dan cita múltiples y heterogéneas variables. Tiene un comien-zo, un desarrollo y una culminación y consideramos a la entrevis-ta de devolución formando parte del mismo y como su corolarionatural.En el Centro Liberman realizamos un proceso diagnóstico queconsta de una entrevista con los padres, dos horas de juego con elniño, toma de gráficos, y una entrevista familiar que completa laetapa de recolección del material. También incluimos una entre-vista de devolución a los padres y otra al niño con la técnica de juego. Entendemos que esta  hora de juego de devolución al niño constituye un momento nodal del proceso diagnóstico, como severá más adelante con un material clínico. UN CAMBIO EN LA TECNICA: DE LA ENTREVISTA DE DEVOLUCIONA LA HORA LUDICA DE DEVOLUCION. Las distintas corrientes de pensamiento a las cuales hemoshecho referencia hacen hincapié en la necesidad que tiene un niñode saber sobre sí y su verdad. Es para nosotros una primera tomade posición reconocer un derecho inalienable en el niño: elderecho a saber acerca de sí mismo.Pensamos que cuando un niño es traído a la consulta, con sudolor encarnado en su síntoma, está dispuesto a encontrarse conenunciados nuevos que le permitan un mejor conocimiento acer-ca de su padecer. Parafraseando a Bion, podemos pensar estadisposición dolorosa en el niño como una preconcepción en buscade una concepción para realizarse.Lo que estamos resaltando es que el niño estudiado estáexpectante de una respuesta acerca de su sufrimiento. Pero estaexpectativa de “verdad” que tiene también lo angustia, ya que setrata de otra verdad, aquella que le develará el analista, distintade la que el niño ha construido con sus teorías acerca de suenfermedad. Esta angustia que opera las más de las veces comomotor del deseo de saber, es también motivo de fuertes resisten-cias a escuchar nuevas respuestas.
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