La transición Mesolítico-Neolítico en el Valle Medio del Ebro y en el Prepirineo aragonés desde una perspectiva paleoambiental: dinámica de la antropización y origen de la agricultura.

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  95,4%) a partir de la datación estándar BP y su res- pectiva desviación típica, sirviéndonos para la cali- bración del programa OxCal v. 3.5 —© Bronk Ramsey, 2000— (Bronk Ramsey, 1995). 2. EL PAISAJE AL FINAL DELEPIPALEOLÍTICO En el Valle Medio del Ebro, los análisis palinoló-gicos realizados en algunas lagunas de srcen endo-rreico (Davis, 1994) ofrecen, para el intervalo 9300-8600 BP ( ca.  9000-7500 cal. BC), las fechas másantiguas conocidas en la región a partir de las cuales pueden reconstruirse los patrones paleoambientalescomarcales del Holoceno sin ambigüedad cronológi-ca.En estos momentos, entre el final del periodo pa-leoclimático Preboreal e inicios del Boreal, el regis-tro polínico de las lagunas Guallar (Bujaraloz, Zara-goza) y Hoya del Castillo (Hoya del Castillo, Teruel)muestra que la región estaba dominada por bosquesde  Juniperus  (enebros, sabinas), bajo un clima pre-dominantemente seco, muy árido, frío y continental,en una etapa en que la presencia de plantas antrópicases muy débil y apenas perceptible (presencia de cier-tas ruderales como  Plantago  sp y porcentajes ínfimosde microcarbones), sin que podamos asociarlas a un 1. INTRODUCCIÓN El territorio aragonés, a pesar de las enormes di-ferencias paisajísticas que pueden denotarse entre laalta montaña    pirenaica   y las estepas del Valle Mediodel Ebro, ha documentado una ingente bibliografía paleopalinológica. En Aragón, desde el Valle Mediodel Ebro (Bajo Aragón) a los Prepirineos, los datos paleopalinológicos, procedentes a la vez de yacimien-tos arqueológicos, lagos y turberas ( e.g. López García,1987, 1992; Davis, 1994; López García y López Sáez,2000; Valero Garcés et al. , 2000; González Sampé-riz, 2001, 2004a; González Sampériz et al. , 2003,2005), nos permiten reconstruir la vegetación y suevolución posterior desde prácticamente los iniciosdel Holoceno hasta bien avanzado el periodo Atlán-tico.El presente trabajo lleva a cabo una revisión de laevolución paleovegetacional del Valle Medio delEbro y el Prepirineo aragonés para la transición Me-solítico-Neolítico, incidiendo en las principales cau-sas de cambio y la dinámica de la antropización eneste marco crono-cultural. Para ello, tendremos encuenta toda la información derivada de los análisis paleopalinológicos documentados en el área (fig. 1).Todas las dataciones radiocarbónicas referidas eneste trabajo han sido calibradas (en años cal. BC re-feridas a una probabilidad estadística a 2 sigma del ©  Revista Iberoamericana de Historia   1 (2006), 4-11. Reservados todos los derechos. ISSN 0000-0000. LA TRANSICIÓN MESOLÍTICO-NEOLÍTICO EN EL VALLE MEDIODEL EBRO Y EN EL PREPIRINEO ARAGONÉS DESDE UNAPERSPECTIVA PALEOAMBIENTAL: DINÁMICA DE LAANTROPIZACIÓN Y ORIGEN DE LA AGRICULTURA  José Antonio López Sáez, Pilar López García y Lourdes López Merino Laboratorio de Arqueobotánica, Departamento de Prehistoria, Instituto de Historia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC),Duque de Medinaceli 6, 28014 Madrid (España). Correo: <alopez@ih.csic.es> La síntesis de los análisis paleopalinológicos llevados a cabo entre el Valle Medio del Ebro y el Prepirineo, en territorio aragonés, ha permitido reconstruir la dinámica de la antropización y el ini-cio de las actividades agrícolas en el área de estudio durante la transición Mesolítico-Neolítico.  Revista Iberoamericana de Historia   1 (2006) 5ÍNDICE Fig. 1: Situación del área de estudio y ubi-cación de las secuencias paleopalinológicascitadas en el texto (1, Peña 14; 2, Chaves;3, Cueva del Moro; 4, Laguna Guallar; 5,Laguna Hoya del Castillo; 6, Laguna Sala-da Chiprana; 7, Botiqueria dels Moros; 8, ElPontet; 9, Els Secans; 10, Laguna Salada;11, Los Baños).  proceso de antropización del medio. La dominanciade  Juniperus  sobre  Pinus  en los inicios del Holocenose debería a las condiciones de continentalidad delárea (Franco Múgica et al. , 2000: 67).Entre 8600-7200 BP ( ca.  7500-6000 cal. BC), esdecir, entre el final del Boreal y los inicios del Atlán-tico, los bosques del periodo precedente, en el ValleMedio del Ebro, son reemplazados por pinares (po-siblemente de  Pinus halepensis ) y encinares/cosco- jares ( Quercus ilex/coccifera  tipo) relativamenteabiertos, junto a algún avellano ( Corylus ), enebro/sabina (  Juniperus  tipo) y taxones propios de unamaquía mediterránea continental termófila. Éste es eltipo de paisaje que se advierte tanto en Guallar y Hoyadel Castillo, como en algunos niveles epipaleolíticosdatados en estas fechas de los yacimientos de Boti-queria dels Moros, El Pontet y Los Baños, que se co-mentan posteriormente.Davis (1994) advierte la posibilidadde una perturbación de srcen antrópicoentre 7700-7300 BP, determinada por laexistencia de procesos de incendio pro-vocados por el hombre, ya que ciertosniveles son excepcionalmente ricos en partículas de microcarbón, en concretolos datados en 7485±80 BP (6462-6110cal. BC) en Guallar y 7325±65 BP (6376-6026 cal. BC) en Hoya del Castillo. Des-afortunadamente, el autor, en sus identi-ficaciones morfológicas, no hace diferen-cia alguna entre el polen de gramíneassilvestres respecto de aquéllas cultivadas(cereales), por lo que no resulta posibleconfrontar si tales procesos de incendioderivarían o no del desarrollo de activi-dades agrícolas que, por ende, estaríanmuy favorecidas en este periodo pa-leoclimático del Atlántico, más húmedoy templado que el Boreal precedente.Davis ( op. cit  .) considera que tales fenómenos de ori-gen antrópico, que además habrían dado lugar a ladeforestación del encinar, se habrían producido du-rante el Neolítico antiguo e incluso a finales del Me-solítico, aunque el único testimonio que aporta es elde la reducción forestal, no indicios paralelos de an-tropización en forma de extensión de etapas arbusti-vas, presencia de antrópicas, etc.El estudio polínico de niveles epipaleolíticos de losyacimientos arqueológicos del abrigo de Botiqueriadels Moros (Mazaleón, Teruel) y de El Pontet (Mae-lla, Zaragoza) (López García, 1992; López García et al. , 1991; López García y López Sáez, 2000), asícomo del abrigo de Los Baños (Ariño, Teruel) (Gon-zález Sampériz, 2004b), todos ellos en el Valle Me-dio del Ebro, muestra un paisaje totalmente parecidoal que se deriva de las lagunas Guallar y Hoya del Cas-tillo, en fechas coetáneas de 7550±200 BP (6916- Prehistoria • José Antonio López Sáez et alii   Revista Iberoamericana de Historia 1 (2006) 6ÍNDICE 5944 cal. BC) para Botiqueria dels Moros y de7340±70 BP (6381-6028 cal. BC) para El Pontet (Ro-danés y Ramón, 1995), o entre 7840±100 BP (7036-6472 cal. BC) y 7570±100 BP (6638-6222 cal. BC) para Los Baños.En Botiqueria dels Moros, en tales fechas, al igualque en las dos lagunas citadas, se constata la defo-restación del encinar, la presencia de palinomorfos ni-trófilos, así como cierta preponderancia de algunostaxones pirófilos ( Cistus  sp,  Pinus halepensis  tipo)que podríamos poner en relación con la incidencia delfuego. En el nivel del Epipaleolítico geométrico (ni-vel e) de El Pontet, datado, como dijimos, entre 6381-6028 cal. BC, la vegetación también está dominada por el pino de Alepo y se constata cierta antropiza-ción aunque débil. Finalmente, en Los Baños, la ve-getación en el VII milenio cal. BC no difiere muchode la ya descrita, con dominio del pinar y el encinar/coscojar, abundancia de nitrófilas y ruderales asícomo de otros indicadores de etapas degradativas del bosque ( Cistaceae ,  Ericaceae ).Resumiendo lo hasta ahora visto, los estudios paleopalinológicos —de lagunas y yacimientos ar-queológicos— nos permitirían situar los primeros in-dicios netos de antropización del Valle Medio delEbro en la segunda mitad del VII milenio cal. BC ( ca. 6500-6000 cal. BC). Estas primeras trazas polínicasde actividad humana ocurrirían con toda probabili-dad durante el Epipaleolítico, tal y como se atestiguaen Botiqueria dels Moros y, en menor medida, en ElPontet o Los Baños. Davis (1994) llega incluso a afir-mar que estas primeras manifestaciones de la antro- pización del entorno, que se habrían conducido me-diante una estrategia de incendio y deforestación del bosque, podrían suponer los primeros indicios de unaagricultura incipiente en un Neolítico muy antiguo enel Valle Medio del Ebro, aunque, como ya dijimos,el autor no diferencia entre gramíneas silvestres y ce-reales, por lo que su hipótesis no parece sustentarseen una base empírica clara, al menos no de maneradirecta.En el Prepirineo aragonés, el análisis palinológi-co del abrigo de Peña 14 (González Sampériz, 2001,2004a; González Sampériz et al. , 2003, 2005), situa-do en la localidad de Biel (Zaragoza) a 760 m de al-titud, muestra cómo durante el nivel b (Epipaleolíti-co microlítico), del cual se cuenta con dos datacio-nes de 8780±110 BP (8203-7610 cal. BC) y 8340±130 BP (7587-7076 cal. BC), se alcanza la máximaexpansión del bosque caducifolio, siendo especial-mente reseñables ciertos elementos submediterráneoscomo el boj (  Buxus ) y otros mesófilos (avellano,olmo, etc.), sin evidencias perceptibles de antropiza-ción del paisaje. En este nivel b también se hacen fre-cuentes elementos alóctonos que provendrían contoda probabilidad del Valle Medio del Ebro, como laencina y/o coscoja, enebro/sabina e incluso el pino deAlepo, refrendando lo antes apuntado por los análi-sis polínicos emprendidos en esta zona, que igualmen-te queda reflejado en el Prepirineo. Durante el nivela (Epipaleolítico geométrico), del que se dispone deuna fecha de 7660±90 BP (6661-6256 cal. BC), se produce una disminución muy significativa de lasquercíneas y el avellano, y aunque de manera poco perceptible, también parece acontecer cierta antropi-zación del entorno. Es probable que estos primerosindicios humanos tengan algún tipo de relación conlo acontecido en el Valle Medio del Ebro, pues se en-cuadran cronológicamente en las mismas fechas ( ca. 6500-6000 cal. BC), aunque la diagnosis del impac-to antrópico en esta zona prepirenaica ni está clara ni puede ser totalmente verificada, más teniendo encuenta que del nivel a de Peña 14 únicamente se es-tudió una muestra palinológica. 3. NEOLÍTICO ANTIGUO Y APARICIÓNDE LA AGRICULTURA Entre 7200 y 4500 BP, a consecuencia de la pro-funda crisis de aridez acontecida en torno a 7200 BP —  ca.  6200-6000 cal. BC— (Davis, 1994), el climase vuelve más térmico que en el periodo inmediata-mente anterior. El bosque, a partir de estos momen-tos, pasa a estar dominado en todos los diagramas polínicos del Valle Medio del Ebro e incluso del Pre- pirineo —tanto de yacimientos arqueológicos comode lagunas— por el pino de Alepo (  Pinus halepensis tipo) casi de manera monoespecífica, encontrandosólo porcentajes ínfimos de encina/coscoja, acebuche( Olea europaea ) y enebro/sabina.Este periodo queda perfectamente recogido en lasecuencia de Hoya del Castillo, aunque sólo parcial-mente en la de la laguna Salada Chiprana (Chiprana,Teruel) (Stevenson et al. , 1991; Davis, 1994; ValeroGarcés et al. , 2000) cuya base está datada en 5725±60 José Antonio López Sáez et alii • Prehistoria  Revista Iberoamericana de Historia   1 (2006) 7ÍNDICE BP (4714-4406 cal. BC). También se observa esta«crisis de aridez» en la secuencia palinológica del ya-cimiento prepirenaico de Peña 14, donde las masasforestales tan importantes (especialmente de taxonesmesófilos) que dominaban los espectros alrededor del8000 BP (óptimo climático) dejan paso a elementosheliófilos y arbustos de carácter marcadamente me-diterráneo (González Sampériz, 2001).Los espectros polínicos de las lagunas antes cita-das, entre 7200-4500 BP, muestran porcentajes muyreducidos para taxones de srcen antrópico como  Plantago  sp o Cichorioideae , a la vez que las partí-culas de microcarbón informan sobre la existencia dealgún tipo de perturbación causada por los incendios pero con un carácter muy débil o un srcen lejano.Davis (1994) considera que la notable reducción queexperimenta la concentración de micropartículascarbonosas en estas fechas obedecería a una sensibledisminución de las actividades de carácter antrópicoen la región, que él mismo refiere en el sentido desuponer que las principales actividades de producciónhumana se estabilizan y que el hombre abandona sus prácticas itinerantes. Este tipo de interpretación, por ejemplo, permitiría explicar el aumento de los por-centajes de  Plantago  sp a la vez que disminuyen losde polen arbóreo (AP) en torno a 6000 BP en la se-cuencia de Hoya del Castillo.Es en este intervalo cronológico, de 7200-4500 BP,cuando, en Aragón, comienzan a aparecer los prime-ros elementos de una cultura material que podríamosatribuir al Neolítico (Gardes y Rodanés, 2000), enconcreto en el nivel V de Forcas II (Graus, Huesca)datado en 6940±340 BP (6472-5208 cal. BC), en unintervalo cronológico tan extenso debido a su altísi-ma desviación estándar, que impide mayor precisión.A diferencia de lo demostrado por las secuenciaslacustres, los espectros polínicos procedentes de losyacimientos arqueológicos de Botiqueria dels Moros,El Pontet y Els Secans (Mazaleón, Teruel) (LópezGarcía, 1992; López García et al. , 1991; López Garcíay López Sáez, 1996, 2000) ofrecen un panorama muydiferente, pues en todos ellos se constata una antro- pización muy manifiesta del paisaje, lo cual tampo-co es raro si consideramos que nos estamos movien-do en un ambiente de por sí antrópico que no naturalcomo es el de las lagunas.Teniendo en cuenta que el intervalo cronológicoconsiderado, 7200-4500 BP, es ciertamente extenso, parece factible la necesidad de establecer algún tipode subdivisión crono-cultural de los datos arqueopa-linológicos, que nos permita comprender mejor cuálfue la dinámica de la vegetación regional así comode la antropización.Durante el Neolítico antiguo cardial del abrigo deChaves (Bastarás, Huesca), en la Sierra de Guara(Prepirineo), el análisis de polen del nivel 1b —data-do en 6770±70 BP (5798-5535 cal. BC), 6650±80 BP(5714-5475 cal. BC) y 6460±70 BP (5532-5302 cal.BC)— (López García, 1992; López García y LópezSáez, 2000), demuestra que la antropización en la proximidad de este yacimiento era manifiesta aunqueligeramente inferior a la acontecida en el Epipaleolí-tico de Botiqueria dels Moros, con un paisaje fores-tal bien conservado y ligeramente abierto (AP: 40-60%), de tipo bosque-estepa, dominado por el pinode Alepo y quercíneas perennifolias (encina y/o cos-coja), junto a otros taxones mesófilos como el arce,aliso, avellano y tilo.Este tipo de paisaje y la disminución de la antro- pización, respecto al Epipaleolítico, coinciden con loque Davis (1994) documenta en las lagunas del Va-lle Medio del Ebro, y que podríamos interpretar comoun cambio desde prácticas itinerantes durante el Epi- paleolítico hacia otras más sedentarias al iniciarse el Neolítico. De hecho, en este nivel de Chaves se do-cumenta la presencia de  Asphodelus albus  tipo, un pirófilo que nos haría pensar en la incidencia de fe-nómenos de incendio locales, en una fase posiblemen-te previa al desarrollo de la agricultura que acontecemás tarde. No obstante, desde un punto de vista pali-nológico, es difícil poder poner en relación un pro-ceso de sedentarización con una disminución de la an-tropización, pues de hecho lo esperado sería justo locontrario ante una mayor presión antrópica localiza-da.En todo caso, creemos que la propuesta de Davis(1994) se enmarca mayoritariamente respecto a losdatos facilitados por la concentración en partículasmicrocarbonosas, que sí es cierto que cuando dismi-nuyen pueden ser el reflejo de un tipo de práctica di-ferente, que en este caso no implicaría la utilizacióndel fuego localmente para deforestar, mientras que laitinerancia sí se ajustaría a tales prácticas de una ma-nera más dominante. Además, aunque es cierto quelos espectros polínicos muestran que los taxones desrcen antrópico disminuyen durante el Neolítico an- Prehistoria • José Antonio López Sáez et alii   Revista Iberoamericana de Historia 1 (2006) 8ÍNDICE tiguo cardial, respecto al Epipaleolítico, no es menoscierto que esta disminución es muy débil, de escaso bagaje porcentual y poco significativa.En los niveles del Neolítico antiguo cardial estu-diados en los yacimientos de Els Secans y El Pontet(López García y López Sáez, 1996, 2000), en el Va-lle Medio del Ebro, ocurre otro tanto que en Chaves: predomina el pinar entre las formaciones arbóreas,hay presencia constante y consistente de plantas ni-trófilas pero en menor medida que durante el Epipa-leolítico de los mismos yacimientos, e incluso seconstata un aumento de las partículas de microcarbo-nes que es puesto en relación con la deforestación del pinar mediante el fuego a nivel local. Estaríamos puesadmitiendo, como en Chaves, un posible desarrollode actividades pre-agrícolas en el territorio que, por el momento, sólo nos vendrían dadas por indicios defuegos deforestadores.La primera constatación del cultivo de cereal que-da atestiguada en el nivel 1a (Neolítico antiguo epi-cardial) de la cueva oscense de Chaves (López Garcíay López Sáez, 2000), en el Prepirineo, del cual se poseen dos dataciones de 6230±70 BP (5322-4989cal. BC) y 6120±70 BP (5260-4846 cal. BC). Segúnello, el cultivo del cereal se tuvo que iniciar a finalesdel VI milenio cal. BC e incluso en los dos primerossiglos del V milenio cal. BC, en la Sierra de Guara.El desarrollo de actividades agrícolas acontece ala vez que cierto progreso del bosque y un descensode las plantas nitrófilas, en un proceso bien documen-tando por el cual las zonas antes ocupadas por taxo-nes de srcen antrópico son ahora puestas en cultivo,sin que ello indique que la antropización del mediodisminuya, sino que ocurre en otro sentido (LópezSáez et al  ., 2000). En Chaves, en este periodo cultu-ral, la agricultura ha sido igualmente puesta de ma-nifiesto por otro tipo de testimonios indirectos comoutensilios especializados en esta práctica (Gardes yRodanés, 2000).Rodanés y Ramón (1995: 117) comentan, al res- pecto de la agricultura en Chaves durante el Neolíti-co antiguo, que dado el escaso espacio susceptible deser cultivado, tuvo que modificarse el paisaje oampliarse el territorio de explotación ganando zonasal pastizal y al bosque. De hecho es más que proba- ble que así fuera, de ahí que no se detecte una alta an-tropización en la vegetación local. No obstante, comoya se ha comentado, tampoco parece verse afectadoel bosque por el inicio de las actividades agrícolas, por lo que los análisis polínicos nos hacen pensar quela cerealicultura tuvo que llevarse a cabo no lejos delyacimiento —pues sino el polen de cereal no se ha- bría incorporado a los sedimentos—, en zonas espe-cialmente elegidas y aptas sin afectar a la coberturaforestal.En el Valle Medio del Ebro, durante el Neolíticoantiguo epicardial (finales del VI milenio cal. BC),los resultados procedentes de los abrigos de Els Se-cans y El Pontet (López García y López Sáez, 1996,2000) se asemejan mucho a lo acontecido en Chaves, pues por igual se observa una reforestación del pinar y una disminución de las plantas nitrófilas, aunqueaquí, a diferencia del Prepirineo, no se constatan ac-tividades de cerealicultura. En Els Secans, sí ha apa-recido polen de cereal en un nivel de abandono delyacimiento datado en 6250 BP, en porcentajes infe-riores al 3%, por lo que su presencia puede ser debi-da bien a una contaminación por la abundancia de ma-drigueras bien a un aporte alóctono, pues no debemosolvidar que este nivel no es de habitación si no deabandono. 4. VEGETACIÓN Y PALEOECONOMÍADURANTE EL NEOLÍTICOEVOLUCIONADO En el Valle Medio del Ebro es a partir del yaci-miento de El Pontet cuando podemos establecer losinicios de actividades agrícolas en la zona, a partir dela fecha conocida de 5450±290 BP (4920-3648 cal.BC) para el nivel b (Neolítico evolucionado). Si to-mamos en consideración el enorme intervalo de estadatación, podríamos incluso albergar la posibilidadde que la agricultura se iniciara aquí a la vez que enel Prepirineo, pues al menos la fecha más antigua deeste intervalo llega incluso a solaparse con la de 5260-4846 cal. BC de Chaves. No obstante, no es menoscierto que la desviación estándar de la datación de ElPontet es enorme, de ±290 BP, por lo que lo más ló-gico sería descartar esta datación. En todo caso, sitenemos en consideración que los niveles estudiadosde El Pontet corresponden al Neolítico evoluciona-do, es más que probable que la agricultura en el Va-lle Medio del Ebro, en todo caso, se hubiera iniciadoen fechas posteriores a las del Neolítico antiguo epi- José Antonio López Sáez et alii • Prehistoria
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