La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda, en el proyecto narrativo de Lope de Vega

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  Ficciones en la ficción. Poéticas de la narración inserta (siglos XV - XVII ), 99-114 La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda  , en el proyecto narrativo de Lope de Vega   Antonio Sánchez Jiménez  Université de Neuchâtel Digressions, incontestably, are the sunshine; they are the life, the soul of reading! ake them out of this book, for instance, you might as well take the book along with them; one cold eternal winter would reign in every page of it; restore them to the writer; he steps forth like a bridegroom, bids All-hail; brings in variety, and forbids the appetite to fail 1 . Cuando Laurence Sterne celebraba en su ristram Shandy   (1759-1766) las di-gresiones como el «sol, la vida y alma de la lectura», el novelista inglés estaba recogiendo el testigo de la innovación cervantina y, al difundirlo por la Europa septentrional, preparando el camino para la prosa digresiva de los grandes no-velistas del Modernismo, 2  como Marcel Proust, James Joyce o Virginia Wolf, e, incluso, para las digresiones lúdicas y los juegos metaliterarios de la novela del Postmodernismo. A la hora de evaluar este tipo de excursus   en la prosa de Miguel de Cervantes —en «El coloquio de los perros» y, especialmente, en el Quijote  — los hispanistas han sido mucho más comprensivos que a la de juzgar la narrativa lopesca, siendo legión los eruditos que fustigan la prosa del Fénix en general y las Novelas a Marcia Leonarda en particular. 3  al es el caso mayo-ritariamente de los estudios anteriores a 1915, fecha en que aparece la primera edición moderna de la obra —debida a John D. y Lenora A. Fitz-Gerald—, 1. Sterne, ristram Shandy  , p. 163. 2. Empleamos el término, en el sentido en que se aplica en la historia de la literatura anglo-sajona (estamos refiriéndonos ante todo a no-velistas de habla inglesa), para referirnos a la estética de la vanguardia y postvanguardia del siglo 󰁸󰁸. 3. Novelas a Marcia Leonarda   es el título que desde la edición de Antonio de Sancha de 1777 se da a las cuatro novelas dirigidas a ese perso-naje que Lope incluyó en La Filomena   (1621) y La Circe   (1624), una en el primer volumen («Las fortunas de Diana») y tres en el segun-do («La desdicha por la honra», «La prudente venganza» y «Guzmán el Bravo»). Los críticos más sagaces, como han sido entre otros Juan Bautista Avalle-Arce (2005: 4), Marco Presotto (2007: 7) y Juan Diego Vila (2000: 805), han llamado la atención sobre esta «ficción edito-rial» que supone el título moderno. Aunque reconocemos esa ficción, en este trabajo adop-tamos la convención anacrónica del marbete Novelas a Marcia Leonarda   y nos referiremos siempre a ellas así, por motivos de convenien-cia y siguiendo el uso de toda la crítica con-temporánea.  100 Antonio Sánchez JiménezFicciones en la ficción. Poéticas de la narración inserta (siglos XV - XVII ) trabajo que, aparte de resumir la recepción de las novelitas desde 1648 hasta 1900, contribuye a la negatividad de la misma afirmando que los textos «no son de gran valor literario». 4  Este juicio encuentra eco en otro erudito anglo-sajón, James Fitzmaurice-Kelly, que llegó a aseverar que «Lope no había nacido para novelador», 5  como reiteró luego Bruce W. Wardropper: «Lope’s forte was not prose». 6  Salvo algunas excepciones significativas que luego examinaremos, éste ha sido el parecer de muchos críticos posteriores 7 , de los cuales tal vez el más duro haya sido el ilustre erudito argentino Juan Bautista Avalle-Arce, que considera las Novelas a Marcia Leonarda una imitación desafortunada y «ma-lintencionada» de las Novelas ejemplares de Cervantes. 8  Semejante opinión, tan extendida entre los estudiosos, se basa en la comparación desfavorable con la prosa cervantina, 9  en particular en el terreno de la «inmensa economía narra-tiva» de Cervantes, 10  cualidad que Lope no puede apreciar o imitar, despeñán-dose, por el contrario, por el abismo de una estructura incoherente. 11  Estas insistentes censuras indican que son sobre todo las características digresiones de las Novelas a Marcia Leonarda   lo que realmente irrita a los críticos, 12  que las encuentran en general poco «oportunas» 13 . En este respecto se muestran particularmente brutales Marcel Bataillon y Aubrey F. G. Bell. Bataillon ca-lifica despectivamente las digresiones en la segunda de las Novelas a Marcia Leonarda  , «La desdicha por la honra», de «dichos agudos y pedanterías, [...] paréntesis o intercolunios   que en sus despropósitos llegan alguna vez al colmo de la insolencia»; 14  por su parte, Bell tilda la colección de «awkward and jejeune novelas  , in which the author is continually intervening and the reader is never 4. Fitz-Gerald (1915: 433-446). 5. Fitzmaurice-Kelly (1926: 239). 6.  Wardropper (1983: 849). 7.  Avalle-Arce (1998, 2005); Ferreras (1987: 40-41); Formichi (1973); García Lorenzo (1982: 558-559); Mirollo (1983: 950); Mon-tero Reguera (2008: 200); Place (1926: 67); Val (1968: liv-lv); Wardropper (1968: 63). Para argumentar esta opinión, la crítica ha recurrido frecuentemente a tópicos muy asentados sobre la obra del Fénix, especialmente la adecuación de su carácter (impetuoso e improvisador) a gé-neros plagados de acción como el teatro, pero no a otros más apropiados para la reflexión y exploración de los personajes, como la prosa narrativa. Es decir, en palabras de Domingo  Ynduráin (1962: 76-77) —por otra parte total-mente deudoras de la concepción decimonónica de la novela— las novelas de Lope retratan más los «movimientos externos», como es propio del arte dramático, que los «conflictos interio-res», como es característico de la novela. En esta línea, el propio Ynduráin le critica a Lope que no se saliera «mucho de los caminos trillados», afirmando que el Fénix no «tuvo en la novela la audacia y el poder innovadores que en el tea-tro» (Ynduráin, 1962: 57). De hecho, Ynduráin (1962: 58) lleva estos prejuicios al extremo de percibir en las Novelas a Marcia Leonarda   «una composición descuidada» —Marcel Bataillon (1947:15) incluso asegura que se nota que Lope las ha escrito «a vuelapluma»—, característica que, en su opinión, delataría que el Fénix care-cía de «sentido de la prosa». Sobre estos tópicos y su relación con la imagen de sí mismo que propagaba el Fénix consúltese la monografía de  Antonio Sánchez Jiménez (2006). 8.  Avalle-Arce (2005: 3). 9.  Ynduráin (1962: 73). 10.  Avalle-Arce (2005: 7). 11. Lee (2003: 13). 12. Scordilis Brownlee (1981: 3). 13. Val (1968: lv). 14. Bataillon (1947: 14-15).  La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda ,   en el proyecto narrativo de Lope de Vega101Ficciones en la ficción. Poéticas de la narración inserta (siglos XV - XVII ) satisfied». 15  Desafortunadas, inoportunas, malintencionadas, pedantes, inso-lentes y, en cualquier caso, molestas e insatisfactorias, resultarían para muchos, pues, las Novelas a Marcia Leonarda  , y todo ello debido fundamentalmente a las dichosas digresiones que las jalonan.Este trabajo pretende precisamente examinar las llamativas digresiones de las Novelas a Marcia Leonarda en el contexto de la producción lopesca, en lo que constituye un primer paso indispensable que debe llevar, en trabajos posteriores, a la comparación de las digresiones de las novelitas tanto con la práctica de la época en general como con la cervantina en particular. Para hacerlo, comenza-remos resaltando la omnipresencia del excursus   en las novelitas, y resaltando sus características esenciales. De entre ellas resaltaremos concretamente el compo-nente metaliterario, factor esencial que además nos permitirá reflexionar sobre la polémica crítica acerca de las digresiones, en la que nos situaremos al lado de los estudiosos que identifican la digresión como elemento central del proyecto literario de Lope. 16  Para sostener esta hipótesis recorreremos brevemente la pro-ducción narrativa del Fénix resaltando tanto la abundancia de digresiones como el hecho de que, aunque la obra prosística es la que más nos interesa para el propósito de este trabajo, también se caracterizan por la digresión su producción dramática y, sobre todo, poética. Este panorama de la digresión lopesca supon-drá, asimismo, una revisión de las opiniones que la crítica ha vertido hasta el momento sobre el papel de las digresiones en la colección.La técnica narrativa de las Novelas a Marcia Leonarda   en general, y las conflic-tivas digresiones en particular, han llamado justamente la atención de la crítica, que, aunque no se haya dedicado a ellas con exclusividad, 17  sí que ha vertido sobre este detalle estilístico ríos de tinta. 18  Este énfasis se debe a que la técnica del excur- 15. Bell (1935: 233). 16.  A la hora de alcanzar este punto de vista nos hemos aprovechado de la inspiración pro-porcionada por el curso monográfico «El cuento ante el espejo. La ficción y sus reflejos», idea-do y dirigido por Valentín Núñez Rivera en la Universidad de Huelva en marzo de 2012. Su concepción de la «ficción en la ficción» como interrupción de la trama central alienta nuestro trabajo. 17. En cuanto a la temática de las obras, la crí-tica que se ha ocupado de las Novelas a Marcia Leonarda   ha tocado temas bastante variados.  Algunos estudiosos han optado por desentrañar problemas de fuentes e influencias —Bataillon (1947); McGrady (1997, 2007); Schwartz, (2000); alens (1977)—, mientras que otros han decidido ocuparse de cuestiones de contex-to histórico o genérico: Belloni (2012); Cope-llo, (1987); Redondo (1998, 1999); Ruiz Pérez (2010: 260). Éstas incluyen uno de los temas más populares entre los estudiosos, la relación entre Marta de Nevares y Marcia Leonarda: Mc-Grady (2007); Rico (1968: 7-10); Rodríguez Mansilla (2010: 123); Ruiz Fernández (1998); Scordilis Brownlee (1981: 28-41); Vila (2001). Georges Güntert (2010: 230-232) lo ha exami-nado en su papel de función narrativa. 18. Pese esta notable atención no han faltado voces clamando más estudios sobre la colección. Frente a ellas, la recepción de los textos que pre-senta Bonilla Cerezo (2007: 95-98) constata que la fortuna crítica de las novelitas ha ido in cres-cendo desde que Georges Cirot (1926: 333-335) y Agustín González de Amezúa (1951: 258) las alabaran en la década de los veinte. No obstante, reiteramos, Marina Scordilis Brownlee (1981: 1) se quejaba de que hasta el momento hubieran recibido «surprisingly little critical attention». Si la afirmación podría ser cierta a comienzos de los  102 Antonio Sánchez JiménezFicciones en la ficción. Poéticas de la narración inserta (siglos XV - XVII ) sus   de las novelitas es omnipresente y llamativa desde la primera novela hasta la última. 19  Por ejemplo, Marina Scordilis Brownlee ha descrito el texto de las nove-las como una anomalía narrativa en la que una trama «constantemente interrum-pida» 20  se subordina a un extenso comentario («copious» y «heavily interspersed withhis personal digressions», según la estudiosa) 21  que el autor no se esfuerza por conectar con la diégesis. Carmen Rita Rabell ha enfatizado el hecho de que con este comentario en las novelas se «viola constantemente el principio aristótelico de la unidad». 22  En efecto, el narrador de las Novelas a Marcia Leonarda comienza desde muy pronto a insertar «cosas fuera de propósito» 23 , como, por ejemplo, una extensa reflexión sobre la comedia histórica y su recepción al comienzo de «Las fortunas de Diana», 24  o una larguísima descripción de Constantinopla y su historia hacia la mitad de «La desdicha por la honra». 25  odo ello aderezado de comentarios irónicos como «aquí doble vuestra merced la hoja» 26  o «y vuestra mer-ced, señora Leonarda, si tiene más deseo de saber las fortunas de Diana que de oír cantar a Fabio, podrá pasar los versos de este romance sin leerlos; o si estuviere más de espacio su entendimiento, saber qué dicen estos pensamientos quejosos a poco menos enamorada causa». 27  Como se puede observar, los temas de las interrupcio-nes son muy variados, por lo que, sin querer ser sistemáticos ni exhaustivos en esta lista, 28  encontramos en ellas casi de todo: comentarios sobre la hipocresía de los hombres en sus relaciones amorosas, sobre la supuesta deshonestidad de Dido y sus diversas versiones virgiliana y ovidiana, sobre la comedia portuguesa, sobre las ochenta, lo era bastante menos en 1998, cuan-do Augustin Redondo (1998: 136) lamentaba que fueran tan célebres como poco estudiadas, e incluso menos casi diez años más tarde, cuando Donald McGrady (2007: 93) insistía en que «to-davía no han atraído la atención que merecen». Es una impresión —por supuesto relativa, pues depende de lo que consideremos que merecen las novelas— contraria a la que se desprende del elenco de estudiosos de las Novelas a Marcia Leonarda   que incluye Bonilla Cerezo (2007: 97-98): George Cirot, Francisco Ynduráin, Cándido  Ayllón, Walter Pabst o Wolfram Krömer, desde mediados de los años sesenta, y, en las últimas tres décadas, Gonzalo Sobejano, Jenaro alens, Carmen Hernández, Ángel Loureiro, Gonzalo Díaz-Migoyo, Scordilis Brownlee, Julia Barella, Carmen P. Rabell, Lía Schwartz, Asunción Rallo, Juan Diego Vila, Nieves Algaba y Antonio Carreño, más allá de su relación con el teatro, objeto de estudio de Baquero Goyanes, Marcos  A. Morínigo y Florence L. Yudin. 19. De hecho, pese a algunos intentos de la crítica por dilucidar si hay alguna evolución o dinámica en la intensidad de las digresiones a lo largo de las diversas novelas, por ejemplo Ruiz Fernández (1998: 392-393), lo cierto es que ni se aprecian tales diferencias ni existe, por tanto, evolución al respecto. No faltan expertos en la materia como Marco Presotto (2007: 22) que consideren que hay un aumento del grado de interrupción en las novelas de La Circe  , las úl-timas, lo que sugeriría que Lope estaría enfati-zando en ellas su proyecto literario, basado en la estética de la digresión. 20. Presotto (2007: 22). 21. Scordilis Brownlee (1981: 3). 22. Rabell (1992: 48). 23. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 182-195. 24. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 185-187. 25. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 206-208. 26. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 227. 27. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , p. 132. 28. Para una clasificación de las digresiones del volumen, véase Sobejano (1983: 472).  La poética de la interrupción en las Novelas a Marcia Leonarda ,   en el proyecto narrativo de Lope de Vega103Ficciones en la ficción. Poéticas de la narración inserta (siglos XV - XVII ) autoridades clásicas, sobre el traidor Vellido Dolfos y la vanidad genealógica, sobre los escritores pedantes y, por supuesto, sobre el propio arte de novelar. 29  Además, las digresiones —que oscilan entre un par de líneas y un par de páginas— ocurren a veces en momentos decisivos de la trama, como, por ejemplo, en el instante en que los amantes de «Las fortunas de Diana» se intercambian los primeros requie-bros, escena que el narrador interrumpe con la siguiente reflexión:  Aquí me acuerdo, señora Leonarda, de aquellas primeras palabras de la tragedia famosa de Celestina  , cuando Calisto le dijo: «En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios». Y ella responde: «¿En qué, Calisto?». Porque decía un gran cortesano que si Melibea no respondiera entonces «¿en qué, Calisto?», que ni había libro de Celestina  , ni los amores de los dos pasaran adelante. Así, ahora en estas dos palabras de Celio y nuestra turbada Diana se fundan tantos accidentes, tantos amores y peli-gros, que quisiera ser un Heliodoro para contarlos o el celebrado autor de la Leucipe  y el enamorado Clitofonte  . 30   En muchos aspectos esta intromisión resulta típica de las Novelas a Marcia Leonarda   por la longitud (mediana, en este caso), por la naturalidad y desenfa-do con que se introduce (un episodio trae a la mente del narrador un recuerdo, que inmediatamente se convierte en un comentario) y por los ecos orales que presenta. Asimismo es muy frecuente en la colección que las digresiones inclu-yan, como ésta, elementos metaliterarios: el comentario que nos ocupa versa sobre el recuerdo de la lectura de La Celestina   y lleva al narrador a desear ser el autor de Leucipe y Clitofonte  , textos ambos que indican la prosapia literaria de la novela lopesca y que por tanto constituyen una reflexión sobre el propio arte de novelar. Ese elemento metaliterario es un factor clave en las digresiones de las Novelas a Marcia Leonarda  , pues Lope no solamente las incluye, sino que además las in-serta de modo perfecta y explícitamente consciente y autorreflexivo. Así, muy temprano en la primera de las novelas, «Las fortunas de Diana», el narrador advierte jocosamente de que va a inundar la trama de interrupciones: Paréceme que vuestra merced se promete con esta prevención la bajeza del estilo y la copia de cosas fuera de propósito que le esperan; pues hágala a su paciencia desde agora, que en este género de escritura ha de haber una oficina de cuanto se viniere a la pluma sin disgusto de los oídos, aunque lo sea de los preceptos. Porque ya de co-sas altas, ya de humildes, ya de episodios y paréntesis, ya de historias, ya de fábulas, ya de reprehensiones y ejemplos, ya de versos y lugares de autores pienso valerme para que ni sea tan grave el estilo que canse a los que no saben, ni tan desnudo de algún arte que le remitan al polvo los que entienden. 31 29. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 119; 141-142; 230; 217; 218-220; 192-193; 183-184. 30. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 111-112. 31. Vega Carpio, Novelas a Marcia Leonarda  , pp. 182-183.
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