Destierro físico, destierro espiritual. Símbolos de triunfo sobre el infiel en los espacios secundarios del templo románico. csic. 2009

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    INÉS MONTEIRA ARIAS ANA BELÉN MUÑOZ MARTINEZ FERNANDO VILLASEÑOR SEBASTIÁN (editores) RELEGADOS AL MARGEN Marginalidad y espacios marginales En la cultura medieval GRUPO DE INVESTIGACIÓN HIDTORIA DEL ARTE IMAGEN Y PATRIMONIO ARTÍSTICO INSTITUTO DE HISTORIA CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS MADRID 2009  Sabemos que la escultura románica se caracteriza por una ordenación espacial preconcebi-da y rígida, que llega a distorsionar las formas en beneficio de su adscripción rigurosa al marcoarquitectónico. Al mismo tiempo, las distintas partes de la iglesia están jerarquizadas desde elpunto de vista simbólico, lo que conlleva una clasificación jerárquica de los temas iconográficosque se encuentran en ellas. Así, una figura aparecida en el tímpano tendrá más importancia reli-giosa y espiritual que otra presente en un canecillo.Pero la concesión de distintos valores a las figuras en función de su ubicación se produce,incluso, en la propia distribución interna de las escenas 1 . La representación de unos personajesencima de otros o pisándolos, por ejemplo, conlleva unas connotaciones de triunfo sobre los mis-mos, siendo especialmente apropiado para aludir a la victoria del bien sobre el mal. De este modo,la figura que está encima suele recibir valores positivos y la que está debajo, discriminatorios 2 . Lamisma noción fue inspiradora de elementos iconográficos muy reiterados, como la disposición delpórtico de las iglesias italianas apoyándose en dos leones. En éstas se representa el triunfo de la Grupo de Investigación de Historia del Arte, Imagen y Patrimonio ArtísticoInstituto de Historia, CSIC  Relegados al margen: marginalidad  y espacios marginales en la cultura medieval Madrid, CSIC, 2009 DESTIERRO FÍSICO, DESTIERRO ESPIRITUAL. LOS SÍMBOLOS DE TRIUNFO SOBRE EL “INFIEL”EN LOS ESPACIOS SECUNDARIOS DEL TEMPLO ROMÁNICO *INÉS MONTEIRA ARIAS Instituto de Historia (CSIC) * Este trabajo forma parte de una investigación destinada a la realización de una tesis doctoral, llevada a cabo en el Institu-to de Historia del CSIC con una beca I3P Predoctoral concedida por el mismo organismo, bajo la tutela de Luis Caballero y ladirección de Miguel Larrañaga. 1 Así, la disposición de una figura a la derecha del personaje principal implica una superioridad jerárquica frente al resto,mientras su disposición a la izquierda puede llegar a ser discriminatoria, G ARNIER , François,  Le langage de l´image au Moyen Âge.Signification et Symbologie, Le Léopard d´Or. Paris, 1982, p. 89. 2 Garnier reproduce la inicial de un salterio donde se representa a los enemigos de Dios sometidos a los pies del Padre y delHijo, G ARNIER (1982): p. 111, fig. E. Este autor, cuyo trabajo consiste en el análisis de miles de imágenes del período que nosconcierne, indica que una figura colocada sobre otra expresa las ideas de superioridad, dominación y victoria sobre el mal(p. 84). En la p. 85 reproduce una imagen de Zacarías aplastando a un diablo procedente de la Biblia de Sant Bénigne de Dijon,del siglo XII (Biblioteca Municipal de Dijon, ms. 21, fol 230 v). La disposición del adversario vencido sobre el que Dios o lossantos posan los pies aparece con frecuencia, siendo el ejemplo más conocido la imagen de la Virgen pisando al Diablo, que ten-drá una larga vida artística.  Iglesia sobre el mal, idea que encontramos también en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Com-postela donde el edificio aplasta literalmente a unos animales alusivos al pecado que forman elzócalo del que emerge la portada.Igual que estos seres monstruosos, los canecillos soportan el peso del alero del edificio, aplas-tados por el mismo. Este es uno de los factores que han llevado a incluir a gran parte de las figurasaparecidas en los mismos entre los pecadores sobre los que triunfa la Iglesia. En todo caso,muchos autores han señalado la habitual representación de personajes marginales y de connota-ciones negativas en estas partes del templo 3 . De este modo, parece como si la propia ubicación delos canecillos y sus figuras en zonas exteriores de la iglesia llevara consigo su expulsión de la fe,su destierro espiritual.Gran parte de estas piezas representan condenas y pecados ya tipificados por los estudios deiconografía, pero muchos otros no han sido aun interpretados. Lo cierto es que la ausencia de te-mática bíblica en los canecillos ha llevado con frecuencia a los autores a considerar sus figurascomo costumbristas y desprovistas de significado 4 . Y es que, en la mayoría de los casos, se tratade temas profanos de fuertes componentes fantásticos y de difícil interpretación. Pero el propiocarácter simbólico de la imagen románica hace incoherente una eventual falta de mensaje en loscanecillos. Por otro lado, estos temas profanos se repiten con idénticos rasgos en templos romá-nicos franceses y españoles, lo que sugiere que no se trataba de asuntos meramente decorativos,sino de imágenes resultantes de un programa iconográfico preestablecido. Esta homogeneidadartística coincide con el propósito cluniacense y papal de unificar la Iglesia y el rito, de transmi-tir un mensaje común a la Cristiandad occidental.El análisis de algunos temas iconográficos ubicados en partes subsidiarias permite acercarnosal tipo de colectivos, prácticasy hábitos que fueron censurados y, por tanto, segregados. Por ello,negar hoy en día la capacidad de los canecillos para transmitir mensajes en base a su ubicación o asu temática profana, equivale a perpetuar en historiografía los elementos de discriminación que lle-varon a los hombres medievales a relegarlos al margen.Entre los temas más reiterados en canecillos románicos destaca el de las cabezas que festone-an los aleros de las iglesias (fig. 1). Estas no han recibido una explicación completa por parte delos especialistas, que suelen considerarlas “mascarones” o “cabecitas” con un carácter meramen-te decorativo 5 . 130INÉS MONTEIRA ARIAS 3 Agustín Gómez considera que los canecillos son un marco propicio para los temas secundarios o marginales, G ÓMEZ G ÓMEZ , Agustín, El Protagonismo de los otros. La imagen de los marginados en el Arte Románico, Centro de Estudios de His-toria del Arte Medieval. Bilbao, 1997, p. 117. Sobre los canecillos como lugar para la representación de los márgenes de lasociedad, ver K ENAAN K EDAR , Nurith,  Marginal Sculpture in medieval France. Towards the deciphering of an enigmatic picto-rial language, London, Brookfield, Ut, Scolar Press, 1995, pp. 15-24, aunque discrepo con esta autora cuando defiende que loscanecillos, por presentar un estilo más dinámico y expresivo, son manifestaciones que conservan el espíritu del arte pagano ytransgreden el arte oficial. Otro factor que ampara la valencia negativa de los temas de canecillos es su ubicación fuera del tem-plo. Wirth señala que, en el ámbito monástico, la necesidad de representar el mundo exterior se exacerba por la clausura, siendoéste asimilado al mal, razón por la cual adquiere un aspecto monstruoso en el arte, W IRTH , Jean,  L´image à l´époque romane .Les éditions du Cerf, 1999, Paris, p. 302. 4 Agustín Gómez, aun siendo uno de los estudiosos que más han apreciado el simbolismo en la imagen profana, llega a indi-car “No hay que olvidar que en la imagen existen múltiples elementos inútiles desde el punto de vista religioso-didáctico yestructural, pertenecientes en muchas ocasiones al ámbito de las curiositates” G ÓMEZ G ÓMEZ (1997): p. 21. Garland indica quelos canecillos representan motivos no religiosos, añadiendo “sans que l´on puisse pour autant discerner un quelconque désird´affirmer, de montrer quoi que ce soit de particulier”. G ARLAND , Emmanuel,  L´iconographie romane dans la région centraledes Pyrénées . Tesis Doctoral inédita, Universidad de Toulouse Le Mirail, 1995, p. 191. 5 G ARLAND (1995): pp. 191, 291 (ver nota 4), denomina “máscaras humanas” a las cabezas, señalándolas como uno de lostemas favoritos de la región que estudia (los Pirineos franceses) a pesar de confesar no poder otorgarles ningún significado. Por  Pero la densidad de mensajes de la imagen románica y la necesidad de analizarla desde sucontexto histórico justifica la propuesta de una nueva interpretación para estas cabezas. La im-portancia de la lucha contra el islam en el período que analizamos, por un lado, y por otro, larelevancia de las iglesias para la consolidación del poder religioso sobre el territorio en la Penín-sula, permiten interpretar algunas de estas imágenes como la representación de cabezas mutiladasen tanto que trofeos de guerra, tan familiares y frecuentes en el enfrentamiento entre cristianosy musulmanes.Veremos cómo la decapitación de musulmanes fue un motivo enormemente extendido y gene-ralizado en el imaginario occidental, convirtiéndose en una práctica revestida de un importantecarácter simbólico de dominación y triunfo. La presencia de este topos en los cantares de gesta,en las crónicas y en algunos textos monásticos, y su propia sacralización, permite formular lahipótesis que lo relaciona con el motivo iconográfico aquí estudiado. Por ello, será a través del 131DESTIERRO FÍSICO, DESTIERRO ESPIRITUAL su parte, Gómez expresaría: “Resulta difícil realizar una identificación entre las cabezas que con frecuencia aparecen en los cane-cillos y su integración en el grupo de los marginados por su sola presencia en un lugar aparentemente marginal” G ÓMEZ G ÓMEZ (1997): p. 21. Respecto a las cabezas de negros en canecillos considera que son ejemplos sin connotación “tan negativa”, si bienreconoce que la representación del negro sirve en ocasiones para hacer referencia al enfrentamiento entre cristianos y musul-manes (pp. 107, 111). Figura 1. Iglesia de San Cristóbal, Salamanca. Canecillos en forma de cabezas cortadas.  análisis de la práctica histórica de la decapitación y de las connotaciones simbólicas que éstaadquiere en el contexto que nos concierne, como se justificará esta hipótesis. No obstante, con-viene recordar antes de proseguir que las cabecitas representan a las almas bienaventuradascuando aparecen en otras partes del templo, especialmente cuando están inscritas en roleos para-disíacos y en temas tan frecuentes como la Ponderación de las Almas o el Seno de Abraham. La decapitación en al-Andalus La decapitación de los vencidos ha sido llevada a cabo desde la Prehistoria y fue muy fre-cuente en la Antigüedad. Sin embargo, esta fue especialmente practicada en la Península por elpoder andalusí desde el siglo VIII, con frecuentes ejecuciones públicas y la consiguiente exposi-ción de las cabezas de los enemigos del poder establecido. Tras los motines e intentos de revuelta,el poder real acostumbraba a pinchar las cabezas cortadas en picas colocándolas a la vista de todospara disuadir de cualquier tentativa de rebeldía 6 . La decapitación estaba así dotada de un carácterejemplar y, lejos de ser una modalidad de ejecución, se convirtió en una práctica revestida de gransimbolismo, realizada con posterioridad a la muerte del condenado 7 . Con frecuencia, las cabezascortadas fueron colgadas en la Puerta de la Azuda en Córdoba, lugar emblemático de exhibicióndel poder omeya, cumpliendo su función intimidadora 8 (fig. 2). Tan frecuente debió ser estacostumbre, que llegó a convertirse en un tópico literario de componentes escenográficos, encon-trándose en la literatura andalusí imágenes tan sobrecogedoras como la del almuédano llamandoa la oración desde lo alto de una montaña de cabezas 9 . Es a partir del siglo IX cuando la prácticaempieza a hacerse extensiva a los enemigos cristianos del norte, convirtiéndose a principios delsiglo X, en tiempos de `Abd al-Rahman III, en característica del enfrentamiento cristiano-musul-mán peninsular 10 . Se enviaban entonces a Córdoba, con frecuencia, las cabezas de cristianos 132INÉS MONTEIRA ARIAS 16 P ERES , Henri,  La poésie andalouse en arabe classique au XIº siècle. Ses aspects généraux, ses principaux thèmes et sa valeur documentaire , Institut d´études orientales. Faculté de Lettres d´Alger, Paris, 1953, p. 441 y nota 4. El autor indica que las cabezascortadas pinchadas en listones son un acompañamiento necesario del poder real andalusí, especialmente tras los motines e intentosde revuelta, emplazadas en lugares públicos o a las puertas de las ciudades para que todo el mundo las pudiera contemplar. 17 P UENTE , Cristiana de la, “Cabezas cortadas: símbolos de poder y terror”, en: El cuerpo derrotado. Cómo trataban musul-manes y cristianos a los enemigos vencidos (Península Ibérica, ss. VIII-XIII), Instituto de Filología, CSIC, Madrid, 30 de junioa 1 de julio 2005, CSIC, Madrid, en prensa. Deseo agradecer a la autora su generosidad al proporcionarme este trabajo un añoantes de su publicación. 18 Un historiador de la época de `Abd al-Rahman III escribía: “Bastaba salir de las puertas de la ciudad para ver una cabe-za puesta en la punta de una lanza o el cuerpo crucificado de un ladrón o un rebelde”, según S ÁEZ ,J. M., El movimiento martirialde Córdoba. Notas sobre la bibliografía, Universidad de Alicante, http://www.ua.es/personal/jms/hc/mov_martirial.PDF, Ali-cante, 2006, p. 60. 19 P UENTE , en prensa. 10 “Pero antes de que las tropas de `Abd al-Rahman III cortasen cabezas de cristianos, ya lo habían hecho con rebeldesmusulmanes”, en: F IERRO , Maribel, “Violencia, política y religión en al-Andalus durante el s. IV/X: el reinado de `Abd al-Rah-man III”, en:  De muerte violenta. Política, religión y violencia en al-Andalus , CSIC, Madrid, 2004, p. 44. Según Barkai, es enlos fragmentos conservados de la Crónica musulmana de `Abd a-Rahman III, donde se percibe un aumento de la hostilidad haciael cristiano respecto a épocas anteriores, pues se definen como degolladores e idólatras a los cristianos de Evora, indicando igual-mente la gran cantidad de cristianos que son decapitados en sus victorias, B ARKAI ,Ron, Cristianos y musulmanes en la Españamedieval (El enemigo en el espejo), Rialp, 1984, Madrid, p. 71. Por su parte, el trabajo de Maribel Fierro desarrolla ampliamentela práctica de la mutilación de cabezas cristianas y su izamiento en picas en tiempos de `Abd al-Rahman III, siendo innumera-bles según el testimonio de los autores hispanoárabes (p. 39). Frecuentemente eran presentadas ante el califa, citándose cabezasde vascones (p. 40), zamoranos (p. 41) y de los dimmíes (pp. 42-43).
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